Después de un viaje bastante pesado de doce horas de vuelo, llegamos a San José, capital de Costa Rica, una vez ubicados en el hotel y después de haber tenido el primer contacto con la gastronomía con la gastronomía del país en la cena, algunos voluntarios salimos a dar un paseo por la parte antigua de la ciudad. Aquí empezamos a ver las diferencias con nuestra realidad. La suciedad en las calles, los olores, su gente, su arquitectura colonial y la inseguridad que se respiraba por la noche, quizá motivada por nuestros prejuicios. Este último punto desapareció por completo con el amanecer.

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