Me desperté a las 5:45, aquí amanece a las 4:30, teníamos que reunirnos a las 7:00 para el desayuno y como tenía tiempo decidí bajar a la plaza que teníamos frente al hotel. Aquí me encontré con Ricardo y le acompañé a dar un paseo por las calles de San José. Toda la inseguridad que sentí por la noche se transformó en un sin fin de colores, olores y sensaciones difíciles de explicar con palabras, nada que ver con la noche, aunque seguía igual de sucio.A las 8:30, después de un buen desayuno, partimos en autobús hacia Nicaragua, me ha sorprendido mucho la vegetación tan exuberante del paisaje. A media mañana hicimos un alto en Punta Arena, una localidad costera de Costa Rica, con un paseo marítimo precioso. Continuamos nuestra travesía hasta llegar a la frontera con Nicaragua, después de una breve parada y una broma de los organizadores en la zona de fumigación del autobús, entramos en el país, el paisaje sigue siendo el mismo, pero la calidad de vida de su gente ha descendido visiblemente en comparación con Costa Rica. Las viviendas dejan bastante que desear y se confunden con la flora. Después de dos horas llegamos a nuestro destino, el centro de capacitación de Ticuantepe, ya lo habíamos visto por fotos y, aunque llegamos de noche, nos quedamos impresionados por su belleza. Una vez ubicados en nuestras habitaciones, la organización nos agasajó con una cena repleta de productos típicos de Nicaragua amenizada por un grupo de mariachis que nos deleitó con su música. La hospitalidad de los nicaragüenses abría que exportarla a nuestro país, que falta nos hace. Después de esto tocaba descansar. Hasta mañana.

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