lunes, 29 de noviembre de 2010

dia 7

Amanezco en la misma casa y con la misma alegría, pero hoy no vamos a trabajar, hemos quedado en la escuela para pasar unas horas con los niños antes de partir. Estubimos jugando, cantando y bailando con ellos durante dos horas apasionantes, pero llegó el momento que nadie quería que llegara, la despedida. Todo un cúmulo de emociones y sentimientos arraigados en un sólo día con unas personas que, sin tener nada, nos lo han dado todo. Una lección de humildad y dignidad, regada con las lágrimas de todos los jóvenes mientras nuestro autobús se marchaba lentamente perseguido por los niños, en una despedida que nunca olvidaré y siempre llevaré en mi corazón. Después de este shock emocional, nos dirigimos a Palacagüina, aquí nos hospedaríamos en una cooperativa donde nos explicarían el proceso del café, después pasearíamos por las calles de este municipio y acabaríamos nuestro día. Hasta mañana.

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